Mitos y falsas creencias sobre la medicina estética

Dicen que la información es poder, pero cuando se trata de medicina estética, a veces parece que el miedo viaja más rápido que la verdad. Aunque hoy en día es habitual ver clínicas en ciudades como Alicante y los servicios de estética se han vuelto mucho más accesibles, todavía existen barreras invisibles. Barreras levantadas, casi siempre, sobre temores que no tienen fundamento real.

Seguro que lo has oído en alguna cena o leído en redes sociales: «Si empiezas, no puedes parar», «se te va a quedar cara de susto» o «eso es cosa de gente mayor». Estas frases, de tanto repetirse, han creado una imagen distorsionada de lo que realmente ocurre dentro de una consulta médica.

Mito 1: «Si me hago algo, se me notará artificial y perderé mi expresión»

Este es el gran temor. Todos tenemos en la mente fotos de famosos con rostros inexpresivos o pómulos que desafían la gravedad. Pero tomar esos excesos como la norma es un error.

La búsqueda de la naturalidad

La realidad es otra: la mejor medicina estética es invisible. Si te cruzas con alguien y piensas «qué buena cara tiene» o «qué bien le sientan los años», es muy probable que haya un buen médico detrás. Nuestro trabajo no es transformarte en otra persona. Se trata de reposicionar estructuras que han caído, mejorar la piel y suavizar ese gesto de cansancio que no se corresponde con cómo te sientes.

Un resultado artificial o «congelado» no es culpa del tratamiento en sí, sino de una mala praxis, un exceso de producto o un diagnóstico equivocado.

Mito 2: «El bótox y el ácido hialurónico son lo mismo”

Aquí hay una confusión tremenda. Y es crucial aclarar que cada material tiene una misión biológica distinta en tu rostro.

Entendiendo las diferencias

Para simplificarlo:

  • Neuromoduladores (el famoso bótox): Su trabajo no es rellenar. No aportan volumen. Lo que hacen es relajar el músculo temporalmente. Así evitamos que la piel se pliegue con fuerza y prevenimos la arruga dinámica (como las del entrecejo).
  • Ácido hialurónico: Es una molécula que ya tienes en tu cuerpo. Sirve para captar agua, hidratar y, según su densidad, reponer volúmenes que el tiempo ha borrado (en labios o pómulos, por ejemplo).

Por tanto, pensar que «el bótox hincha» es fisiológicamente incorrecto. Si ves una cara inflamada, el responsable suele ser un relleno mal puesto, nunca el relajante muscular.

Mito 3: «Si empiezo a tratarme y luego lo dejo, me veré mucho peor»

Existe el miedo al «efecto rebote». Muchos creen que si pausan los tratamientos, la piel se descolgará de golpe. Nada más lejos de la realidad.

El beneficio preventivo

Piénsalo como ir al gimnasio. Si entrenas dos años y lo dejas, volverás poco a poco a tu estado anterior, pero no estarás peor que si nunca hubieras pisado la sala de pesas. Simplemente, el tiempo sigue su curso.

Con la estética pasa igual. Mientras el tratamiento está activo —sea ácido hialurónico, inductores de colágeno o toxina—, tu piel está «descansando» y nutriéndose. Si decides no volver, retomarás tu proceso de envejecimiento desde un punto mucho mejor que si no hubieras hecho nada. No hay aceleración, solo vuelta a la normalidad.

Mito 4: «La medicina estética es solo para personas mayores que quieren rejuvenecer»

Antiguamente se pensaba que solo había que ir al médico cuando la arruga era profunda. Hoy, el enfoque ha girado hacia la prevención inteligente.

El concepto de «Positive Aging»

Tratar una arruga que lleva una década marcada en la piel es difícil. A veces, imposible de borrar del todo. En cambio, prevenir que esa línea se convierta en un surco es mucho más sencillo. Pacientes de 25 o 30 años acuden ya para mejorar la calidad de la piel o tratar manchas. No se trata de perseguir la juventud eterna, sino de envejecer con la mejor calidad posible.

Mito 5: «Los tratamientos son dolorosos y requieren baja laboral»

Es inevitable asociar la palabra «medicina» con dolor, pero la estética mínimamente invasiva es mucho más amable de lo que imaginas.

Tecnología y confort

La gran mayoría de procedimientos son ambulatorios. Entras, te tratas y sales para seguir con tu vida: trabajar, ir al súper o recoger a los niños.

  • Agujas casi imperceptibles: La tecnología actual nos permite usar agujas y cánulas ultrafinas que apenas se notan.
  • Sin molestias: Muchos rellenos ya llevan anestesia incorporada, y siempre aplicamos crema anestésica antes de empezar.

Salvo algún pequeño hematoma ocasional (que el maquillaje cubre perfectamente) o una leve inflamación, no hace falta esconderse en casa.

Mito 6: «Las cremas caras hacen lo mismo que los pinchazos»

Ojalá fuera cierto. Nos ahorraríamos mucho trabajo. Pero la anatomía es tozuda. Las cremas, por muy exclusivas que sean, actúan en la epidermis, la capa más superficial. Son vitales para dar luz y textura, y el complemento ideal en casa, pero tienen un límite.

El envejecimiento ocurre en las profundidades: el hueso se reabsorbe, la grasa facial se desplaza y el músculo pierde tono. Ninguna crema llega hasta el hueso para dar soporte ni relaja un músculo. La medicina estética actúa justo donde la cosmética no alcanza. No son rivales; son el equipo perfecto.

Mito 7: «Es algo exclusivo de mujeres»

Si piensas esto, te estás perdiendo una parte importante de la realidad. El número de hombres en consulta ha crecido muchísimo en los últimos años.

Ellos también quieren verse menos cansados o potenciar rasgos que les favorecen, como una mandíbula más marcada (masculinización facial). La anatomía es diferente, claro, pero las ganas de sentirse bien frente al espejo no tienen género.

La información es tu mejor aliada

Como ves, casi todos estos miedos nacen del desconocimiento o de ver malas prácticas que poco tienen que ver con la excelencia médica.

La medicina estética actual es segura y busca que te sientas cómodo en tu propia piel, sin dejar de ser tú. No dejes que los mitos te frenen. Lo esencial es siempre ponerse en manos de un médico cualificado que priorice tu salud y sepa decirte «no» cuando sea necesario, asesorándote con total honestidad.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad
Ir al contenido