SLOW AGING es la unidad de medicina de longevidad de la clínica del Dr. Rafael Navas. Un programa médico integral pensado para mujeres y hombres a partir de los 40 que quieren entender qué está pasando por dentro, frenar el deterioro celular y vivir más años sintiéndose bien, con criterio médico y resultados medibles
La medicina de longevidad pretende que cada año biológico que cumplas pese menos. Trabaja las causas profundas del envejecimiento para que el resultado visible se sostenga en el tiempo y no dependa solo del retoque.
SLOW AGING es la unidad médica que reúne ese trabajo en la clínica: cada plan parte de una evaluación clínica real y combina salud hormonal, optimización metabólica, calidad de la piel, descanso y manejo del estrés, nutrición y terapias regenerativas.
Las consultas de medicina estética están llenas de mujeres entre 45 y 60 años que llegan con un motivo aparente, pero cuyo problema real es otro: están atravesando un cambio hormonal profundo que nadie les ha explicado en su totalidad.
La caída de estrógenos en la perimenopausia y la menopausia no solo da sofocos. Afecta a la producción de colágeno, a la calidad del sueño, al metabolismo de la grasa, a la densidad ósea, al estado de ánimo y a la función cognitiva. La piel envejece más rápido en los 5 años posteriores a la menopausia que en los 20 anteriores.
Empezamos con una primera consulta y diagnóstico. Conocemos tu caso a fondo: síntomas, hábitos, antecedentes, lo que has probado y lo que no ha funcionado. Te explicamos qué analíticas necesitamos y por qué.
A partir de ahí, el estudio clínico y la analítica completa cubren las pruebas hormonales, metabólicas e inflamatorias adaptadas a tu perfil, junto a valoración de edad biológica y composición corporal cuando procede.
Con los resultados sobre la mesa diseñamos un plan personalizado. Después, seguimiento y reevaluación: revisamos analíticas, ajustamos pautas y medimos progreso de forma objetiva. No prometemos cambios; los medimos.
La medicina de longevidad la practica hoy mucha gente. Pero no todos los profesionales que se anuncian como «longevity» tienen formación específica en lo que más importa en este programa: el eje hormonal y metabólico.
Soy licenciado en Medicina y Cirugía, con Máster en Hormonas, Nutrición y Wellness por la Universidad Atlántica de Hawái, además de Máster en Medicina Estética y Antiaging. Esa triple formación es lo que hace que SLOW AGING funcione: entiendo la causa hormonal, sé leer la señal en la piel y manejo el tratamiento médico-estético que la corrige. Tres disciplinas que en otras consultas viven separadas y aquí trabajan juntas.
Un tratamiento estético resuelve un síntoma visible: una arruga, una mancha, flacidez. SLOW AGING trabaja las causas profundas de ese envejecimiento, además del resultado visible. Es complementario, no sustituto.
No. De hecho, el momento ideal es antes de que los síntomas se instalen. Si tienes entre 40 y 55 años, es buen momento para hacer una primera valoración aunque te encuentres bien.
La energía y el sueño suelen mejorar en 4 a 8 semanas. Composición corporal y cambios en la piel, entre 3 y 6 meses. Marcadores analíticos, según el caso.
Cuando está indicado y la paciente lo desea, sí. Siempre con valoración previa, analíticas de control y bajo criterio médico estricto.