La unidad de Tecnología Médica Avanzada de Longevity by Rafael Navas reúne los equipos médicos de última generación que aplicamos dentro de los planes de medicina estética, longevidad y bienestar. Todos los equipos son homologados, todos los protocolos están basados en evidencia y cada tratamiento se decide tras valoración médica, no por catálogo.
La medicina de longevidad pretende que cada año biológico que cumplas pese menos. Trabaja las causas profundas del envejecimiento para que el resultado visible se sostenga en el tiempo y no dependa solo del retoque.
SLOW AGING es la unidad médica que reúne ese trabajo en la clínica: cada plan parte de una evaluación clínica real y combina salud hormonal, optimización metabólica, calidad de la piel, descanso y manejo del estrés, nutrición y terapias regenerativas. Es un acompañamiento a 12 meses con seguimiento real, no un protocolo de un solo día.
Esta unidad está pensada para pacientes que entienden la medicina estética como proceso médico, no como tratamientos sueltos. Está indicada si te identificas con alguno de estos perfiles.
Quieres tratar flacidez facial o corporal sin cirugía, con tecnología de respaldo clínico y resultado duradero. Tienes manchas, daño solar o lesiones vasculares que no responden a la cosmética y necesitan tratamiento médico específico. Buscas un plan integral que combine tecnología, inyectables y técnicas manuales con criterio clínico.
O bien quieres un equipo que combine medicina estética avanzada con medicina de longevidad, entendiendo que la tecnología es una herramienta más dentro de un plan serio.
Toda primera sesión empieza con valoración médica y, cuando es facial, diagnóstico por imagen Evelab. Te enseñamos los datos antes de proponer nada. La tecnología que elegimos depende del diagnóstico, no al revés.
Las tecnologías no se aplican en aislado: se integran con la unidad de Medicina Estética (inyectables, calidad de piel), Wellness (rituales faciales, peelings, masajes), SlowAging (cuando hay componente hormonal o metabólico de fondo) y Body Reset (cuando hay objetivo corporal o de cambio metabólico).
Trabajamos solo con dispositivos médicos certificados y trazables. Sin equipos de catálogo, sin tecnología «milagrosa» sin respaldo. Si una tecnología no tiene respaldo clínico, no la usamos.
Cada plan se trabaja por bloques de sesiones con valoración intermedia y reevaluación final. Cuando hay diagnóstico Evelab inicial, comparamos los datos al cierre para medir progresos de forma objetiva. Lo que no se mide, no se mejora.
La medicina de longevidad la practica hoy mucha gente. Pero no todos los profesionales que se anuncian como «longevity» tienen formación específica en lo que más importa en este programa: el eje hormonal y metabólico.
Soy licenciado en Medicina y Cirugía, con Máster en Hormonas, Nutrición y Wellness por la Universidad Atlántica de Hawái, además de Máster en Medicina Estética y Antiaging. Esa triple formación es lo que hace que SLOW AGING funcione: entiendo la causa hormonal, sé leer la señal en la piel y manejo el tratamiento médico-estético que la corrige. Tres disciplinas que en otras consultas viven separadas y aquí trabajan juntas.
Depende del caso. No hay una «mejor tecnología» universal. La elección se hace en consulta tras valorar tipo de piel, objetivo, edad, hábitos y expectativas. Lo más eficaz suele ser combinar varias técnicas dentro de un plan global.
No. Cada herramienta tiene su uso. Las tecnologías y los inyectables (ácido hialurónico, toxina botulínica, bioestimuladores) se complementan, no se sustituyen. El plan se diseña con ambos, según el caso.
La mayoría son mínimamente molestas o se aplican con anestesia tópica. Cada tecnología tiene su perfil: el HIFU se siente como pequeños impulsos cálidos, el IPL como pequeños latigazos puntuales, la presoterapia es relajante, los infrarrojos son calor agradable.
La mayoría permite vida normal desde el mismo día. Algunas (HIFU, IPL) requieren fotoprotección estricta y a veces pueden dar enrojecimiento o pequeñas marcas temporales. En consulta planificamos con margen si hay eventos importantes.
Depende de cada tecnología. La mayoría se desaconsejan durante el embarazo y algunas durante la lactancia. Lo valoramos caso por caso.
Depende del plan diseñado: tecnología elegida, número de sesiones, combinación con otras técnicas. Tras la valoración entregamos un presupuesto cerrado y detallado, sin sorpresas.