La IPL (Luz Pulsada Intensa) es una de las tecnologías más eficaces para tratar manchas pigmentarias y lesiones vasculares. Trabaja con luz de alta intensidad que actúa selectivamente sobre la melanina o hemoglobina, eliminando lo que no quieres sin afectar al tejido sano. Es la tecnología de elección para léntigos solares, telangiectasias, cuperosis y daño solar acumulado.
Léntigos solares (manchas de sol) en cara, escote, manos y antebrazos. Daño solar acumulado con tono desigual. Manchas seniles asociadas a la edad. Pecas y efélides en algunos casos seleccionados.
Telangiectasias y arañas vasculares en mejillas, alas de la nariz, mentón o escote. Cuperosis (enrojecimiento difuso y persistente con vasos visibles). Rosácea leve a moderada (componente vascular). Puntos rubí o angiomas seniles en algunos casos.
Como fotorrejuvenecimiento global, la IPL mejora textura, luminosidad y tono general de la piel, especialmente en pieles con daño solar acumulado en cara, cuello, escote y manos.
La IPL se integra muy bien con peelings médicos, despigmentantes domiciliarios, mesoterapia con vitaminas, polinucleótidos y otros tratamientos faciales dentro de un plan global de calidad de piel.
El principio de acción se llama fototermólisis selectiva: la luz es absorbida selectivamente por las moléculas diana del tejido (melanina en las manchas, hemoglobina en los vasos) y se transforma en calor, destruyendo selectivamente esas estructuras sin dañar el tejido sano circundante.
Es una tecnología con respaldo clínico muy amplio, utilizada en medicina estética desde hace más de dos décadas, con perfil de seguridad bien establecido cuando se aplica con criterio médico. La elección del filtro, la potencia y el número de sesiones depende del fototipo del paciente, del tipo de lesión y del objetivo.