Con el paso del tiempo, la contracción repetida de los músculos de la mímica facial deja huella. Las arrugas de expresión en frente, entrecejo y patas de gallo son de las primeras en aparecer y suelen marcar el rostro incluso cuando no estás gesticulando; cuando esas líneas se vuelven permanentes hay que actuar sobre la causa muscular que las genera. Para ello usamos neuromoduladores, inyectables que actúan de forma selectiva y temporal sobre los músculos responsables de las arrugas dinámicas: aplicados en microdosis, relajan la contracción muscular sin alterar la sensibilidad ni la expresividad natural de la cara.
Aplicación
Duración
Anestesia
El tratamiento con neuromoduladores es un procedimiento de medicina estética que consiste en la infiltración de microdosis en los músculos responsables de las arrugas dinámicas del rostro. Actúa relajando de forma eficaz la musculatura tratada, reduciendo su acción y contribuyendo a la prevención y suavización de las arrugas de expresión en patas de gallo, entrecejo y frente.
Es una técnica preventiva y correctiva a la vez: impide el envejecimiento prematuro de la piel por la marca repetida de la expresión y ralentiza la aparición de arrugas permanentes que, una vez instauradas, ya no se corrigen solo con relajación muscular.
Líneas horizontales que aparecen al levantar las cejas y que, con el tiempo, se marcan también en reposo. El tratamiento relaja el músculo frontal, suavizando las arrugas y devolviendo a la piel un aspecto liso y descansado sin perder expresividad.
Las líneas verticales entre las cejas dan sensación de gesto serio, tenso o enfadado incluso cuando no lo estás. Actuamos sobre los músculos corrugador y prócer para relajar la zona, corregir la expresión y prevenir que la arruga se instaure de forma permanente.
Arrugas radiales alrededor del ojo, especialmente visibles al sonreír o entrecerrar los ojos. El tratamiento suaviza el músculo orbicular, atenúa las líneas y aporta una mirada más fresca y luminosa manteniendo la naturalidad de la expresión.
Los primeros efectos comienzan a apreciarse en torno a los 4-5 días después de la infiltración, y el resultado final se establece a los 15 días aproximadamente. La piel se ve más lisa, la expresión más descansada y las arrugas dinámicas suavizadas. La duración habitual del efecto es de 4 a 6 meses, aunque puede variar en cada paciente según metabolismo, musculatura y hábitos. Cuando el efecto empieza a ceder, se repite el tratamiento para mantener el resultado.