Tratar una zona aislada en una cara que ha cambiado de forma global suele dar el mismo resultado: la zona tratada destaca y el resto del rostro se queda atrás. El Full Face es un abordaje global y coordinado que trata el rostro como una unidad y no como una suma de zonas. Parte de un análisis facial completo en consulta y se diseña como un plan personalizado que trabaja los tres tercios a la vez, combinando técnicas según lo que cada zona necesita: ácido hialurónico de distintas densidades, toxina botulínica, bioestimuladores de colágeno, polinucleótidos y, según el caso, aparatología médica.
Aplicación
Duración
Anestesia
El Full Face combina técnicas según lo que cada zona necesita. El soporte estructural con ácido hialurónico denso en pómulo, mentón, ángulo mandibular y sien es la base del plan: sin soporte, lo demás no funciona. Sobre esa base, la toxina botulínica suaviza arrugas dinámicas (frente, entrecejo, patas de gallo) y la definición con ácido hialurónico de densidad media o baja trabaja zonas concretas como labios o contorno labial.
Por último, la calidad de la piel (polinucleótidos, mesoterapia con vitaminas, peeling médico, radiofrecuencia con agujas, IPL) y los bioestimuladores de colágeno sostienen y consolidan el resultado a medio plazo.
Algunas personas experimentan cambios visibles en varios tercios del rostro de manera simultánea. Esto puede incluir descenso facial generalizado con pérdida del óvalo, surcos marcados y ojeras profundas, pérdida progresiva de proyección, volumen y luminosidad, así como sensación de que la cara ha cambiado significativamente en los últimos 3 a 5 años.
El envejecimiento facial puede acelerarse tras la menopausia debido a la pérdida brusca de colágeno, soporte y luminosidad. En algunos casos, la piel envejece más rápido que el resto del cuerpo, generando sensación de “cara cansada” que no mejora aunque se descanse adecuadamente.
La pérdida de volumen facial también puede ser consecuencia de una bajada de peso significativa. Esto se traduce en una apariencia demacrada o cansada, y en algunos casos refleja el adelgazamiento facial natural con la edad, conocido como lipoatrofia.
Algunas personas han probado tratamientos sueltos en distintos centros sin un criterio común, obteniendo resultados descoordinados o desproporcionados. Puede ocurrir que se haya tratado una zona y que otras áreas ahora se vean peor en comparación. Esto lleva a buscar una segunda opinión médica y un plan global desde cero.
Quienes buscan resultados sostenibles prefieren un plan progresivo y planificado, no sesiones improvisadas. Es importante entender qué se va a hacer, por qué y en qué orden, garantizando un resultado que no sea solo un cambio puntual de cara a un evento, sino una mejora integral y duradera del rostro.
Los plazos realistas: