La hiperhidrosis es una producción excesiva de sudor, por encima de lo que necesita el cuerpo para regular su temperatura: sudar mucho más de lo que la situación requiere, de forma persistente e incluso en reposo o en ambientes frescos. Afecta a gran parte de la población, está infradiagnosticada porque muchos la asumen como una tendencia personal y tiene un impacto real en la calidad de vida. En la clínica del Dr. Rafael Navas tratamos la sudoración excesiva en axilas y manos con toxina botulínica.
Aplicación
Duración
Anestesia
El tratamiento de elección para la hiperhidrosis axilar y palmar es la toxina botulínica: tiene respaldo médico sólido y es la opción con mejor relación de eficacia y seguridad.
Actúa bloqueando temporalmente la señal nerviosa que activa las glándulas sudoríparas. Reduce la sudoración durante 4 a 6 meses sin dañarlas, y solo en la zona aplicada: el resto del cuerpo sigue sudando con normalidad.
En axilas se aplica con anestesia tópica y microinyecciones en toda la zona. En manos es más sensible: requiere anestesia reforzada o bloqueo local, dura algo más y puede dar sensibilidad transitoria 24 a 48 horas.
La sudoración en las axilas puede ser visible y persistente, incluso en reposo, dejando manchas en la ropa durante todo el año, no solo en verano. Esto provoca la necesidad de cambiarse de camiseta o camisa a mitad del día, elegir siempre ropa oscura o estampada para disimular las manchas, y el uso de prendas interiores adicionales o salvaaxilas.
Las manos pueden permanecer húmedas o mojadas de forma constante, dificultando dar la mano en saludos o reuniones, manipular papel, libros o dispositivos electrónicos. El sudor puede manchar lo que se toca, mojando documentos, y escribir se vuelve complicado, con riesgo de emborronar o resbalar el bolígrafo.
La hiperhidrosis genera ansiedad anticipatoria ante reuniones, citas o presentaciones, pérdida de oportunidades laborales o sociales por evitación, y limitaciones profesionales en trabajos que exigen presencia o contacto físico. También puede provocar aislamiento social parcial y la sensación de no poder llevar una vida normal debido a la sudoración excesiva.
La sudoración puede aparecer o empeorar tras la menopausia, o asociarse a sofocos en la perimenopausia. Además, suele empeorar en momentos de estrés sostenido o aparecer tras el inicio de ciertos medicamentos, lo que requiere valorar la causa secundaria.
Los plazos realistas: