Has hecho limpiezas faciales pero la piel sigue sin lucir: notas la textura irregular al tacto, los poros marcados, alguna mancha superficial y falta de luminosidad. La cosmética que aplicas no termina de penetrar y los resultados duran poco, porque lo que tu piel necesita no es solo limpieza, sino renovación. La Limpieza Diamond es una técnica de microdermoabrasión médica con un dispositivo de cabezales recubiertos de partículas de diamante natural que exfolia mecánicamente la capa superficial de la piel: a diferencia del peeling químico, que renueva mediante ácidos, aquí la renovación es por abrasión física controlada mientras un sistema de vacío suave aspira las células muertas.
Aplicación
Duración
Anestesia
Empezamos con valoración previa de la piel (tipo, sensibilidad, presencia de acné activo, cuperosis, contraindicaciones puntuales) para seleccionar la abrasividad de la punta y la intensidad del vacío. Tras una limpieza inicial, aplicamos la microdermoabrasión con diamante en pasadas coordinadas que cubren la superficie de forma uniforme. En zonas más delicadas (contorno de ojos, perilabial), usamos puntas más finas y presión más suave.
Sensación de piel rugosa o irregular al tacto, poros visibles en zona T o mejillas, aspecto granuloso en fotos con buena luz, pequeñas irregularidades en relieve que no se corrigen con cosmética.
Piel mate sin brillo natural, aspecto descuidado incluso recién lavada, pérdida de luminosidad acumulada por sol, contaminación o rutina insuficiente.
Manchas superficiales tipo léntigo solar leve o postinflamatorio, daño solar acumulado con tono desigual, hiperpigmentación localizada por sol o cicatrices residuales de acné. Como tratamiento complementario a un plan antimanchas más completo.
Cicatrices superficiales de acné (no profundas, no fibróticas), marcas residuales postinflamatorias, pequeñas irregularidades por roce. Como tratamiento de pulido previo a otros procedimientos.
Antes de un peeling médico, mesoterapia con vitaminas o IPL para mejorar penetración. Como fase inicial de un plan facial más amplio o para mejorar absorción de cosméticos despigmentantes en casa.
Inmediato (mismo día): piel visiblemente renovada, más uniforme y más luminosa. Sensación de piel pulida y suave al tacto. Mejor textura, mejor color. Puede aparecer un ligero enrojecimiento que cede en pocas horas.
48 a 72 horas: la piel termina de renovarse. Mejor textura aún, poros menos marcados, mayor capacidad de absorber cosméticos. Es habitual que la piel luzca mejor que el día de la sesión.
1 a 2 semanas: mejora visible en calidad de piel, uniformidad de tono y luminosidad.
Tras varias sesiones (3 a 6 en plan periódico): mejora más estructural. Texturas irregulares atenuadas, manchas superficiales aclaradas progresivamente, piel con renovación sostenida y mejor respuesta a la cosmética habitual.