El PRF y PRP facial es un tratamiento regenerativo natural basado en la tecnología del plasma rico en plaquetas y fibrina obtenido a partir de la propia sangre del paciente, sin productos externos. Mediante microinfiltraciones en la piel se liberan los factores de crecimiento de tu propia sangre, que estimulan la producción de colágeno, elastina y densidad del tejido epidérmico y activan la regeneración desde dentro. Así se consigue un rejuvenecimiento integral del rostro, ideal cuando la piel ha perdido densidad, luminosidad y firmeza y buscas devolverle la calidad que ha perdido con el tiempo.
Aplicación
Duración
Anestesia
El objetivo del tratamiento es regenerar los tejidos dañados mediante la regeneración tisular, activando los mecanismos naturales de reparación de la piel. El resultado es una piel más luminosa, firme, con mejor textura y densidad, sin necesidad de productos externos ni de cirugía.
Esta solución estética sin cirugía es posible gracias a microinfiltraciones de muestras de plasma enriquecido con plaquetas del propio paciente, que liberan factores de crecimiento en la dermis, recuperando la firmeza y reduciendo las líneas de expresión del rostro.
Gracias a las sesiones de PRP y PRF se obtiene una bioestimulación celular que frena la pérdida de densidad de la piel aportando nutrientes de forma dirigida, especialmente en toda la zona facial, el entrecejo, la frente, las patas de gallo, la ojera, el cuello y el cuero cabelludo.
Piel mate, aspecto cansado, pérdida de brillo natural. El PRF y PRP facial devuelve luminosidad y vitalidad a la piel.
Piel que ha perdido cuerpo, elasticidad y capacidad de recuperación. Sensación de piel más fina al tacto, con menos «vida».
Especialmente en entrecejo, frente, patas de gallo, nariz y contorno labial. Los factores de crecimiento estimulan colágeno y elastina, atenuando las líneas de forma progresiva.
Pacientes que buscan un rejuvenecimiento natural, progresivo y sin productos externos, con un componente ético y biológico muy claro.
Pieles con pérdida acelerada de calidad tras la menopausia. El PRP y PRF facial ayuda a frenar y compensar parcialmente ese deterioro estructural.
Una de las pocas indicaciones regenerativas seguras durante el embarazo, al tratarse de un producto autólogo (de tu propia sangre) sin componentes externos.
Como fase inicial de un plan facial más amplio o para potenciar el resultado de tratamientos combinados (bioestimuladores, radiofrecuencia con agujas, mesoterapia).
El resultado es inmediato en luminosidad e hidratación desde la misma sesión. La mejora progresiva en firmeza, densidad y textura se aprecia a lo largo de las semanas siguientes, a medida que los factores de crecimiento activan la producción de colágeno y elastina. El resultado óptimo se establece unas semanas después de completar el plan inicial, y la duración del efecto es de 12 a 18 meses con el plan completo. Con sesiones de mantenimiento espaciadas, el resultado se sostiene de forma estable.