La sonrisa gingival es la exposición excesiva de encía al sonreír, cuando el labio superior se eleva más de lo habitual y deja a la vista más de 3-4 mm de encía sobre los dientes superiores. No es una enfermedad ni un problema dental, se trata de una característica anatómica que afecta a la armonía de la sonrisa y, muchas veces, a la confianza personal. Tiene tratamiento médico sencillo, rápido y sin cirugía: en la unidad de medicina estética facial del Dr. Rafael Navas la tratamos con toxina botulínica o ácido hialurónico, según la causa del caso.
Aplicación
Duración
Anestesia
Toxina botulínica
La opción clásica para la sonrisa gingival de origen muscular. Aplicamos microinyecciones a dosis muy ajustadas en los músculos elevadores del labio superior. La toxina relaja parcialmente esos músculos, reduce la altura a la que se eleva el labio al sonreír y, por tanto, la cantidad de encía visible.
Ácido hialurónico
Una alternativa cada vez más utilizada. Consiste en infiltrar ácido hialurónico específico en la zona del labio superior para frenar mecánicamente el movimiento de los músculos que provocan la sonrisa gingival, sin aumentar el volumen del labio ni modificar su forma. A diferencia de la toxina botulínica, el ácido hialurónico no miomodula la acción de los músculos, sino que actúa como soporte físico que limita ese movimiento.
Más de 3 a 4 mm de encía visible sobre los dientes superiores al sonreír de forma natural. La sonrisa atrae más la atención hacia la encía que hacia los dientes, generando sensación de desproporción en el conjunto del rostro.
Tendencia a taparse la boca al reír o sonreír de forma contenida para evitar enseñar encía. Evitar fotos con sonrisa abierta. Inseguridad en situaciones sociales, profesionales o íntimas relacionadas directamente con la sonrisa.
Hiperactividad del músculo elevador del labio superior, que se eleva más de lo habitual al sonreír. Es la causa más frecuente y la indicación de elección para toxina botulínica o ácido hialurónico en miomodulación.
Labio superior con escasa longitud anatómica o con movimiento excesivo al sonreír. La técnica de miomodulación con ácido hialurónico funciona especialmente bien en este perfil al actuar como freno mecánico.
Los primeros resultados aparecen a lo largo de los 10 primeros días, aunque depende de cada paciente. La duración del tratamiento es de 4 a 6 meses aproximadamente, pudiendo prolongarse hasta 1 año según la técnica utilizada y el estilo de vida del paciente. Este tratamiento puede combinarse con el relleno de labios con ácido hialurónico y el relleno de código de barras para personalizar la sonrisa del paciente de manera natural.