Las ojeras son uno de los motivos de consulta más frecuentes en medicina estética facial y también uno de los peor tratados cuando no se diagnostican correctamente. Son alteraciones del aspecto del párpado inferior que dan a la mirada un aire cansado, oscuro o hundido: la ojera vascular, la más frecuente, se ve azulada o morada y se acentúa con el cansancio, el envejecimiento o factores ambientales; la pigmentaria se ve marrón o grisácea, por exceso de melanina asociado a genética, sol, alergias o frotamiento. Por eso las tratamos con un enfoque distinto: primero el diagnóstico, luego la técnica.
Aplicación
Duración
Anestesia
El relleno de ojeras con ácido hialurónico es un tratamiento que permite corregir la pérdida de contorno alrededor de los ojos, lo cual nos dota de ese aspecto de cansancio permanente. La falta de sueño y el estrés propician su aparición y si es de forma prolongada pueden perdurar en nuestro rostro de forma permanente.
Consiste en realizar pequeñas infiltraciones de ácido hialurónico que rellenan los surcos visibles, eliminando así el aspecto cansado y envejecido del rostro. El relleno de ojeras con ácido hialurónico es un tratamiento personalizado. Dependiendo de la falta de soporte del paciente, es necesario realizar un reposicionamiento en la zona del pómulo para conseguir una estructura uniforme y natural.
En caso de tener bolsas, aunque se trate normalmente de un tratamiento que requiere de cirugía, es posible realizar un diagnóstico con el equipo médico, ya que en ocasiones se pueden atenuar con ácido hialurónico.
Algunas personas notan que, aunque duerman bien, su rostro sigue mostrando un aspecto cansado. La mirada puede verse apagada o triste sin motivo aparente, y las ojeras se hacen visibles incluso en fotos sin filtro. Además, el maquillaje y el contorno de ojos ya no consiguen ocultarlas como antes.
Se pueden observar cambios de color persistentes en el párpado inferior, como tonalidades azuladas, moradas, grises o marrones. Estos cambios suelen empeorar con el cansancio o el estrés, pueden presentar asimetría entre ambos ojos, y en ocasiones se intensifican tras el verano o la exposición solar.
Con el tiempo puede aparecer hundimiento visible entre el párpado inferior y el pómulo, bolsas palpebrales más evidentes y un contorno de ojo que ha cambiado notablemente en los últimos 3 a 5 años. También es frecuente notar una sombra en el surco lagrimal incluso con buena iluminación.
La piel del párpado inferior puede volverse más fina, arrugada o flácida, con arrugas finas que se marcan al sonreír y permanecen al relajar el rostro. Además, se observa un aspecto deshidratado del contorno y pérdida de luminosidad en la zona perlolar.
Los plazos realistas dependen de la técnica utilizada: